¿Respetar las ideas o respetar a las personas?
Antes de contestar a la pregunta debemos indagar qué significa exactamente "respetar las ideas" y "respetar a las personas". Si se entiende por respetar una idea la imposibilidad de analizarla, criticarla, mejorarla o, en su caso, prescindir de ella, es evidente que no hay que respetar a las ideas. Las ideas están para ponerlas a prueba en el mundo real, mantenerlas en tanto funcionen razonablemente bien y cambiarlas si descubrimos otra idea mejor.
Respetar a las personas significa no atentar contra su integridad física ni contra su dignidad. No privarlas de libertad física, de opinión, creencia o religión. Esto no tiene nada que ver con compartir o no sus opiniones.
Por tanto, está claro que el respeto lo debemos a las personas y nunca a las ideas, algo que no siempre se ha entendido así a lo largo de la Historia. En nombre de ideas absurdas que cristalizaron en ideologías aún más absurdas se han llevado a cabo genocidios, deportaciones y otros crímenes por gobiernos, iglesias y grupos revolucionarios de toda laya.
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